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domingo, 20 de diciembre de 2009

Nuestra historia

Datos sacados del libro editado el 13 de agosto de 2004. Con motivo al homenaje de la Colonia de Fuente Palmera a este Grupo musical. Patrocinado por el Excmo. Ayuntamiento local.
En su preámbulo se redacta así:
El mundo es como una rueda y a través de los ojos nos entra la vida. Hay un modo personal de mirar las cosas, pero más allá de los dos ojos, una el sol y otro la luna, habita dentro de nosotros un tercer ojo: el ojo del corazón, y ahí se encuentra la música.
Después de iniciarnos en el placer en solitario y el acné, llegó el primer beso. El primer cigarrillo y el cubata de Larios. Despertamos. Vencimos al miedo con la música y la rebeldía que impone la juventud. Guerreros de barba y pelo largo, cuyas armas eran y son la palabra y la guitarra eléctrica.
Uno hacía/hace música para que le quieran. La música no tiene fronteras. Y hasta aquí llegaron los ritmos que imponía el rey del rock, Elvis Presley, los míticos Beatles y los incombustibles Rolling Stones. De aquí, de Andalucía, salieron el legendario Silvio y Miguel Ríos. Más tarde apareció un fenómeno sin precedentes en el panorama musical andaluz y que marcaría al resto del país: el Rock Andaluz, con Triana, Mezquita, Medina Azahara, Tabletón, los Smash y otros muchos.
Eran otros tiempos. Una Andalucía que despertaba del sesteo. De la alpargata y el botijo y que pedía libertad. Hijos del Agobio (1977), gritaba Jesús de la Rosa:
“Se oye rumor por las esquinas
Que anuncia que va a llegar
El día en que todos los hombres
Juntos podrán caminar:
La guitarra a la mañana
Le hablo de libertad”

Aquí en la Colonia de Fuente Palmera nacieron grupos como: Los Tibias, Los J.R., Los Takix o Los Vientos, allá por los años sesenta. Oriente Azul y Segunda Generación o Mercurio, a mitad de los setenta. A los que seguirían Alcazaba a finales de esa misma década, y hoy grupos como Fussión, Agur Shivae y La Abuela Dolores. Formaciones que son ya parte de nuestra memoria colectiva y, como sostuvo Antonio Gala: “Si no se avanza recordando, se tropieza”.

Me contó una vez Joaquín Sabina que todo arte nace de una limitación personal. Y la muestra era proceder del subdesarrollo y del “Niño tú cállate y no te señales”. En medio de todo aquello nació Alcazaba, cuyos componentes seguimos aquí. Éramos los músicos del baile. Soñadores de un tiempo que olía a cigarrillos Lola y a gasolina de la Derbi sin papeles, pendientes del brillo de los tricornios en las esquinas. Nos acompañaba la inocencia y la ingenuidad, tan necesarias para volar, y que hoy nos siguen acompañando.

Fuimos teloneros con Miguel Ríos, Julio Iglesias, Paloma San Basilio, Rafael, Antonio Machín, Lole y Manuel, Isabel Pantoja, José Velez etc. y con grupos de rock como Triana, Medina Azahara, Leño, Cai, Azahar, Guadalquivir, Bloque, Asfalto, Mezquita, Ñu, Imán Califato indempendiente……

El tiempo ha pasado. Hoy las cosas han camiado, nos encontramos en la era de las nuevas tecnologías, de la sociedad del conocimiento, del genoma humano, de la globalización. Pero los grandes mitos: el amor, la amistad, la ternura, la pasión por el descubrimiento y la aventura, aún nos acompañan. De ahí que estemos hoy aquí, risueños y alegre como chiquillo con zapatos nuevos.

Estamos aquí para brindar por la alegría de vivir. Con menos empuje, pero con más lucidez. La barriguita ha terminado or crecernos, prueba irrefutable de que el monte sí que es orégano. Nuestra melena se largó con un chico joven y guapo y se debe andar por ahí, levantándole las faldas a aquella chica que tanto nos miraba de reojo mientras, en la plaza del pueblo y subidos en un remolque, tocábamos la guitarra con total apasionamiento, como si el mástil fuese la continuidad de ella misma.
¿Qué a cuento de que viene todo esto?. Pues a que estamos dispuestos al reto del homenaje que hoy nos brinda nuestra gente a los miembros de Alcazaba. La Colonia de Fuente Palmera, tu pueblo y el mío. Dispuestos a no defraudar a amigos y familiares, dispuestos incluso hasta a repetirlo. Hemos estado ensayando durante todo el verano para estar hoy aquí con ustedes, pese al sacrificio de familia y ocio.
Hoy vamos a pasárnoslo bien. La felicidad consiste en tener las tripas en orden. Como dijera el poeta “Confieso de he vivido”. En este viaje sin retorno que viene a ser la vida, aún guardamos de aquel tiempo el lenguaje y la risa y los amigos y el viaje y los bares y el vino y la resaca y la ceniza y los aplausos y el amor, y por supuesto, la música.
Aquí estamos porque hemos venido. Viva la libertad, la paz y la tolerancia. Que la música de masaje a nuestro corazón cansado y sirva como instrumento para seguir haciendo camino. Y porque como bien reza el libre y romántico Código: los viejos roqueros nunca mueren.
Un perro flaco.

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